Aerotermia en España: entre el crecimiento del sector y las expectativas creadas

Javier Marco Guadalcazar

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junio 9, 2026
5 min de lectura

La aerotermia está en boca de todo el mundo. Clientes que nunca antes se habían interesado por climatización ahora llaman sabiendo el nombre de esta tecnología. Eso antes no pasaba.

Pero hay algo que no cuadra.

La demanda de información crece. Los presupuestos que salen por la puerta también. Los cierres no crecen al mismo ritmo. Algo se pierde por el camino. Y creo que una buena parte de lo que se pierde tiene que ver con lo que se ha contado sobre esta tecnología en los últimos años.

Lo que está creciendo, y dónde

La aerotermia en España tiene recorrido, eso es innegable, no es un invento de los fabricantes. El peso de la aerotermia en el sector HVAC residencial está entre el 25% y el 35% aquí, mientras que en Europa ya ronda el 40-50%. La tendencia es clara y el margen de crecimiento también.

Pero ese crecimiento no está pasando de forma homogénea. Está pasando en obra nueva, en vivienda unifamiliar con presupuesto, en rehabilitaciones donde hay suelo radiante o emisores de baja temperatura ya instalados. En esos contextos, la aerotermia tiene mucho sentido y funciona bien.

El problema es que el mensaje publicitario no ha hecho esa distinción. Ha llegado a todo el mundo por igual. Y ahora hay clientes interesados en aerotermia que viven en un piso de los años 80 con radiadores de alta temperatura, sin espacio para depósito de inercia y con una comunidad de propietarios que no va a aprobar nada. Clientes que han visto el anuncio, han leído el artículo patrocinado, y llaman convencidos de que esto es para ellos.

No lo es. Explicárselo cuesta tiempo. La explicación les decepciona. Y recuperarlos consume recursos.

La brecha entre lo que se vende y lo que se instala

En mi trabajo, lo que veo en mi día a día (hablando con fabricantes, gestionando relaciones comerciales, viendo qué entra y qué sale) es que la brecha entre el mensaje y la realidad es algo con lo que convivimos a diario.

Los fabricantes tienen que vender. Lo entiendo y no es una crítica. Pero el efecto de años de comunicación muy orientada a captar demanda general es que ahora hay un volumen importante de peticiones que no son oportunidades para cerrar. Son consultas generadas por expectativa publicitaria.

He dedicado horas (y el equipo también) a analizar casos que llegaban con mucho interés y que técnicamente no tenían viabilidad. No por la tecnología en sí, sino porque las condiciones de la instalación no lo permitían. Cubierta sin espacio, sistema de distribución incompatible. Casos donde lo honesto era decir que no, pero donde había que hacer primero el trabajo de diagnóstico para poder decirlo.

Eso tiene un coste. Y no siempre se tiene en cuenta cuando se habla del «boom de la aerotermia.»

Lo que esto implica para el instalador

La oportunidad está ahí. Eso primero. Pero gestionarla bien exige algo que no siempre se tiene claro: no todas las peticiones de presupuesto son iguales. Aprender a filtrar rápido cuáles son viables y cuáles no es parte del trabajo ahora mismo, y hacerlo bien marca la diferencia entre dedicar recursos donde hay negocio o quemarlos en procesos que no van a llegar a ningún lado. 

Y luego está la postventa. He tenido clientes con expectativas infladas que acabaron generando incidencias no por fallos técnicos, sino porque esperaban algo diferente a lo que la tecnología puede dar en sus condiciones o porque nadie explicó la diferencia de la potencia de la aerotermia del catálogo al uso real (enlazar). Eso es un desgaste. Para el instalador, para el cliente, y para la imagen de la tecnología en general.

gráfico del mercado de climatización en España

La responsabilidad del sector (y digo sector, no solo el instalador) es empezar a comunicar con más criterio. Ojo, no digo esto para frenar la demanda, sino para que la demanda que llega sea demanda de verdad. Clientes bien informados que entienden qué compran, en qué condiciones funciona y qué pueden esperar.

Eso cierra más. Y genera menos problemas después.

Dónde estamos

Las bombas de calor de aerotermia van a seguir creciendo en España. El recorrido respecto a Europa está ahí y la dirección no va a cambiar. Pero el crecimiento sano pasa por ajustar el relato. Menos promesas, más criterio técnico en la comunicación. Menos «aerotermia para todos», más «aerotermia donde tiene sentido.»

Para el instalador que quiere posicionarse bien en este mercado, la ventaja competitiva no está en subirte al tren del marketing. Está en ser el que explica bien, el que filtra bien, y el que cierra los proyectos que luego funcionan.

Eso es lo que fideliza. Y lo que construye reputación a largo plazo.