¿La instalación está terminada o solo arrancada?
Es muy diferente encender un equipo a dejarlo funcionando bien. En aerotermia esa diferencia se nota a las primeras semanas, cuando el cliente empieza a usar la instalación en condiciones reales y aparece lo que no se ve el día de la puesta en marcha.
Una instalación arrancada es la que arranca, no da errores y el instalador se va. Una instalación terminada es la que tiene los parámetros ajustados para esa vivienda concreta, el cliente sabe lo que tiene y las primeras semanas están cubiertas. Eso es lo que marca la diferencia entre recibir o no una llamada de postventa a los dos meses.
¿Qué hace la mayoría en la puesta en marcha y por qué no es suficiente?
El manual del fabricante te da unas indicaciones de partida. Los valores por defecto están pensados para una instalación estándar que no existe. Cada vivienda tiene una demanda distinta, un tipo de emisores distinto y un uso distinto. Seguir el manual y arrancar el equipo es necesario, pero no es suficiente. Conocer a tu cliente es la clave.
Nada más llegar a la instalación lo primero que reviso es el circuito. Lo hago siguiendo el recorrido que hace el agua, imaginándome el trayecto completo. Si hay algún problema, algún elemento que falta o algo mal colocado, me doy cuenta antes de encender el equipo gracias a esta visualización. A veces, incluso, si el circuito es muy complejo, voy siguiendo el flujo del agua con mi mano. Mejor detectarlo así que esperar a que el equipo arranque y me dé un error.
Cuando la instalación es sencilla, dejo fijadas las temperaturas objetivo tanto para ACS como para calefacción y le explico al cliente las temperaturas recomendadas. Las bombas de calor suelen dejarse a unos 50 grados para el ACS, pero depende del cliente y de lo que necesite. No hay un valor universal, hay unos rangos y tu criterio como instalador. Según el tipo de emisores, si son radiadores de aluminio, de acero o suelo radiante, la temperatura de impulsión se configura de una manera u otra. Siempre hay que ajustar.
¿Por qué los problemas no aparecen en la puesta en marcha?
Porque el día que arrancas la instalación las condiciones no son las condiciones reales de uso. El equipo lleva poco tiempo encendido, el cliente no ha empezado a usar la instalación con su rutina habitual y hay ajustes que solo se ven cuando el sistema lleva días funcionando.
Hay problemas que no se pueden prever el día que arrancas. En la puesta en marcha se detectan los fallos más visibles y te marchas. Los que necesitan más tiempo salen, después.
En una instalación de aerotermia con ACS y calefacción que parecía correcta el día de la puesta en marcha, con el tiempo y el uso nos dimos cuenta de que había franjas horarias en las que tenía demanda de agua caliente pero no la cubría. El cliente bajaba a ver la temperatura del agua y no se acercaba a la de objetivo aunque no la hubiera usado. Me metí en los ajustes avanzados del equipo y descubrí que esta bomba de calor en concreto, por defecto, tiene configurado un mínimo de 8 horas de calefacción al día. En esa franja, aunque el cliente necesitara agua caliente, el equipo prioriza la calefacción. Lo cambiamos, pusimos el mínimo en cero, y se resolvió. Era un ajuste de fábrica que no saltaba a la vista el día del arranque.
¿Qué ajustes marcan realmente la diferencia?
La curva de calefacción es uno de los más importantes y uno de los que más se deja por defecto. El fabricante configura unos valores que pueden funcionar en muchas instalaciones pero no son los óptimos para todas. Hay que revisarla y ajustarla según la vivienda, el aislamiento y los emisores.
La temperatura de impulsión es otra. No es lo mismo una instalación con suelo radiante que una con radiadores de baja temperatura. Si dejas el valor de fábrica sin revisar, la máquina no trabaja bien.
Y la prioridad entre ACS y calefacción. Como en el caso que comentaba antes, los valores por defecto no siempre responden al uso real del cliente. Vale la pena revisarlos y ajustarlos antes de cerrar la instalación.
Le dedico tiempo también a explicarle al cliente qué componente es cada uno y para qué sirve. No porque sea obligatorio sino porque un cliente que entiende lo que tiene resuelve solo los problemas pequeños. Si sabe que tiene que revisar la presión del circuito, que puede purgar la instalación y que tiene que comprobar la temperatura de consigna antes de llamar, la mayoría de avisos se evitan. Es mejor usar un poco más de tiempo para explicar bien que atender una llamada dos semanas después por algo que el cliente podría haber resuelto.
¿Cómo cierras la instalación para que no vuelva en forma de postventa?
Antes de irme le digo al cliente que las primeras semanas esté atento a tres cosas: la presión del circuito, purgar si nota algo raro y comprobar que la temperatura de consigna es la correcta. La mayoría de llamadas de las primeras semanas vienen de ahí, de aire en el circuito, poca presión o una consigna que no cuadra con lo que el cliente esperaba.
Las primeras semanas me quedo atento a la app. Cada fabricante tiene la suya. Con permiso del cliente tengo acceso a la instalación desde el móvil y puedo ver cómo está funcionando el equipo sin tener que ir. Eso cambia mucho las cosas.
En un aviso donde el cliente me dijo que le salía un error en rojo, y era incapaz de proporcionar más información adicional, abrí la app y comprobé que no era un error, era un aviso por temperatura alta de más de 50 grados. Una alerta de seguridad que el equipo lanza de forma automática. Sin la app habría tenido que ir a la instalación para decirle lo mismo en persona. Con ella lo resolví desde donde estaba, sin perder tiempo ninguno de los dos.
Tener los datos de la puesta en marcha a mano también ayuda. Si el cliente llama por cualquier cosa puedo consultar cómo se dejó configurado el equipo y comparar. A veces el problema es que algo ha cambiado sin querer. A veces confirma que todo está como se dejó y el diagnóstico ya resulta más complejo y hay que ir. Una puesta en marcha bien cerrada no garantiza que no vaya a haber ninguna llamada pero al menos sabes que si la hay, sabes desde dónde partir.