Hay dos números que aparecen en todas las fichas técnicas de bombas de calor y que se usan, con frecuencia, de forma incorrecta: el COP y el SCOP. Se presentan como criterios de eficiencia comparables y el cliente, y muchas veces los propios profesionales del sector HVAC, los trata como si fueran exactamente eso. Cuanto más alto, mejor. Si una máquina tiene un COP de 4,8 y otra tiene un COP de 4,2, la primera es más eficiente. La lógica parece impecable. El problema es que esa comparación casi nunca es válida porque esos dos números no miden lo mismo ni se obtienen en las mismas condiciones.
Hemos perdido ventas por insistir en no basar la decisión únicamente en estos datos. He propuesto equipos con un COP o SCOP aparentemente inferior al de la competencia, sabiendo por experiencia en Grupo Aplus que ese equipo rinde mejor en las condiciones reales de la instalación, y el cliente ha elegido el otro porque el número era más grande. El argumento técnico estaba ahí y no fue suficiente para contrarrestar un número en una ficha. Este artículo intenta explicar por qué ese número necesita contexto para tener sentido.
Qué mide el COP y en qué condiciones se calcula
El COP (Coefficient of Performance) es el cociente entre la energía térmica que produce una bomba de calor y la energía eléctrica que consume para producirla. Si una bomba de calor consume 1 kW eléctrico y entrega 4 kW de calor al circuito, su COP es 4. Hasta ahí, la definición es clara y el concepto es correcto.
El problema es “en qué condiciones” ofrece ese rendimiento y cuánto varía cuando las condiciones cambian. El COP no es un valor fijo del equipo sino que varía continuamente en función de la temperatura exterior y de la temperatura del agua de impulsión. Cuanto más fría está la fuente de calor (el aire exterior en invierno) y cuanto más caliente hay que entregar el agua al circuito (temperatura de impulsión alta para radiadores convencionales, por ejemplo) más trabajo tiene que hacer el compresor y menor es el COP. Cuando la temperatura exterior es suave y la impulsión requerida es baja (suelo radiante en un día de 10 °C), el COP sube. La máquina es la misma pero las condiciones son distintas.
El COP que aparece en la ficha técnica se calcula según la norma UNE-EN 14511, que establece unas condiciones de ensayo concretas y estandarizadas. Para una bomba de calor aerotérmica en modo calefacción, el punto de referencia habitual es temperatura exterior de 7 °C y temperatura de agua de impulsión de 35 °C o de 45 °C, según el escenario declarado. Esas condiciones permiten comparar máquinas entre sí en un mismo banco de pruebas, pero no representan necesariamente lo que va a ocurrir en la instalación. Una vivienda en Burgos con temperaturas exteriores de -5 °C durante semanas y radiadores que piden 55 °C de impulsión no tiene nada que ver con las condiciones del ensayo. El COP declarado en esas condiciones de ensayo puede ser de 4,5. El COP real de funcionamiento en ese escenario puede estar por debajo de 2,5.
El COP nominal es una foto de la máquina en condiciones de laboratorio. La instalación no es un instante, es un continuo variable y cambiante. Comparar equipos por COP nominal es comparar fotos para adivinar quién corre más rápido.
Por qué el COP nominal no sirve para comparar equipos en condiciones reales
El error más frecuente que se da en proyectos es usar el COP nominal como criterio de selección sin comprobar las condiciones en que se ha medido. Dos máquinas con COP de 4,5 según sus fichas técnicas pueden haber sido ensayadas en condiciones distintas dentro del marco que permite la norma, pueden tener comportamientos muy diferentes a bajas temperaturas exteriores, y pueden tener curvas de rendimiento con evolución distinta según el punto de operación. El COP nominal no captura nada de eso.
He trabajado en proyectos de nueva construcción donde la dirección facultativa o el equipo proyectista especificaba modelos concretos de equipo comparando por COP nominal declarado. Eso condiciona el proyecto desde el principio y en algunos casos lleva a elegir un equipo que, en las condiciones reales de la instalación (temperatura exterior de la zona, temperatura de impulsión del sistema emisor, perfil de uso de la vivienda) tiene un rendimiento estacional inferior al de una alternativa con un COP nominal más bajo pero con mejor comportamiento a bajas temperaturas o con una curva más plana a lo largo del año.
El cliente que compara ofertas de distintas instaladoras y elige por COP está tomando una decisión con información incompleta. No porque el dato sea falso, sino porque es parcial. El COP nominal dice cómo rinde el equipo en un punto concreto. No dice nada sobre cómo rinde el resto del año ni sobre si ese punto es representativo del funcionamiento de la instalación.
Qué mide el SCOP y por qué se acerca más a la realidad
El SCOP (Seasonal Coefficient of Performance) es el cociente entre la energía térmica total entregada por la bomba de calor a lo largo de una temporada completa y la energía eléctrica total consumida en ese mismo período. En lugar de medir el rendimiento en un único punto de operación, estima el rendimiento medio ponderado a lo largo de un año completo, integrando el comportamiento del equipo en un rango de condiciones climáticas representativas.
El método de cálculo del SCOP está definido en la norma UNE-EN 14825, que establece distintas condiciones de ensayo (a temperaturas exteriores de -7 °C, 2 °C, 7 °C y 12 °C, entre otras) y las combina con perfiles de demanda estacional para las distintas zonas climáticas europeas. El resultado es un número más representativo del comportamiento anual del equipo que el COP nominal, porque tiene en cuenta que el equipo no siempre trabaja en el punto óptimo y que hay días fríos, días templados y días de demanda baja a lo largo de la temporada.
El SCOP tiene sus propios límites. Las condiciones climáticas de referencia de la norma son representativas de zonas climáticas definidas, no necesariamente de la ubicación específica de cada instalación. Una vivienda en el interior de Castilla tiene un perfil de temperatura exterior muy distinto al de una vivienda en la costa mediterránea, y el SCOP calculado según el perfil de zona climática media no refleja exactamente ninguno de los dos. Es un indicador más representativo que el COP nominal, pero sigue siendo una estimación bajo condiciones de referencia, no una predicción del consumo de esa instalación concreta.
El SCOP es una película más representativa que la foto del COP. Aun así sigue siendo una película rodada en otro sitio. Lo que ocurra en la instalación depende del clima local, del sistema emisor, del perfil de uso y de la configuración del equipo.
Cómo usar estos indicadores en la selección de equipo
El COP y el SCOP tienen valor si se usan con el contexto adecuado. No son criterios definitivos.
Para la selección de una bomba de calor los indicadores útiles son, en este orden: primero, el rendimiento declarado a las condiciones de temperatura exterior representativas de la zona climática de la instalación y a la temperatura de impulsión que requiere el sistema emisor. Un equipo con COP nominal de 5,0 a 7 °C exterior y 35 °C de impulsión puede tener un COP de 2,0 a -7 °C exterior y 55 °C de impulsión. Ese segundo valor es el que importa si la instalación está en una zona fría con radiadores convencionales. Segundo, el comportamiento del equipo a baja carga, porque la mayoría del tiempo las bombas de calor no trabajan a plena potencia sino en carga parcial, y cómo se comporta el equipo en esos puntos intermedios tiene mucho impacto en el consumo. Tercero, el SCOP calculado para la zona climática y temperatura de impulsión más cercana a las condiciones de la instalación.
Hay fabricantes que publican curvas de rendimiento completas con varios puntos de operación declarados. Esa información es mucho más útil que un único COP nominal para hacer una selección técnica rigurosa. Cuando esos datos no están disponibles o no son comparables entre fabricantes, el criterio técnico de quien ha instalado y comprobado el comportamiento de esos equipos en condiciones similares tiene más peso que cualquier número en una ficha.
Esta información también cambia la conversación con el cliente. Un cliente que entiende que el COP nominal es una condición de ensayo, no una garantía de rendimiento, deja de usar ese número como único argumento de comparación. No siempre es fácil llegar a ese punto en un primer encuentro, especialmente cuando el cliente ha llegado con la ficha técnica de la competencia y un número subrayado. Pero es la conversación que hay que tener si se quiere recomendar el equipo correcto y no el que mejor queda en la comparativa de catálogos.