Radiadores y aerotermia: lo que realmente ocurre al sustituir una caldera

Luis Quesada Molina

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mayo 14, 2026
7 min de lectura

Cambiar una caldera de gas por una bomba de calor aerotérmica es, sobre el papel, un proceso que tiene sentido. Haces números, revisas radiadores, ajustas temperatura de impulsión… y si todo encaja, adelante. El problema es que en obra aparecen situaciones que el análisis no anticipó. No es que el análisis estuviera mal. Es que hay cosas que solo se ven cuando el sistema ya está funcionando con la fuente de calor nueva.

He hecho varias sustituciones técnicamente correctas donde todo encajaba en papel y, sin embargo, el cliente terminó diciéndome: “La casa calienta, pero tarda mucho más que antes.” En algunos casos tenía razón. En otros, el problema era otro. Pero en todos, había algo que no habíamos visto venir. Porque no estás cambiando solo la máquina. Estás cambiando cómo trabaja toda la instalación.

Este artículo repasa lo que he ido encontrando, por qué ocurre y qué hago para resolverlo.

El circuito hidráulico funciona distinto con aerotermia

Cuando sustituyes la fuente de calor el circuito hidráulico no desaparece. Sigue siendo el mismo, pero no trabaja igual.

Una caldera de condensación puede trabajar con temperaturas de impulsión de 70-75°C sin despeinarse. La bomba de calor, dependiendo del modelo y las condiciones exteriores, trabaja bien en rangos de 35-55°C. Algunos modelos llegan más arriba, pero siempre con penalización en eficiencia.

Esto tiene una consecuencia directa: el mismo circuito de radiadores diseñado para trabajar a alta temperatura pasa a funcionar en un régimen térmico completamente distinto. El calor que entra al circuito es menor por unidad de tiempo. El sistema compensa con más tiempo de funcionamiento. Aquí es donde empiezan las situaciones que no siempre se habían previsto.

El caudal también cambia. Con la caldera, muchas instalaciones funcionan con caudal variable o con bombas sobredimensionadas para ese salto térmico. Al cambiar a aerotermia, hay que revisar cómo está configurada la hidráulica, porque no siempre está adaptada para trabajar bien en régimen de temperatura baja o intermedia (en torno a 55ºC).

Lo que aparece en la ejecución

El primero, y el más frecuente: temperaturas de impulsión que en prueba alcanzan consigna pero en funcionamiento luego se quedan cortas. Lo he visto más de una vez. En la puesta en marcha, con el sistema arrancando en frío y la bomba trabajando al máximo, todo parece bien. Al cabo de unos días de uso, el cliente llama porque las habitaciones del fondo no llegan a la temperatura.

¿Qué ha pasado? Normalmente una combinación de factores: la curva de funcionamiento de la bomba no estaba bien ajustada a las condiciones específicas de la vivienda, había pérdidas en el circuito que no se habían detectado, o el equilibrado hidráulico no era el adecuado para el nuevo régimen térmico.

Hay instalaciones donde el circuito lleva años funcionando con pequeñas fugas de aire o con válvulas que no cierran del todo. Con la caldera eso podía compensarse con más temperatura, pero con aerotermia, no.

Otro problema que aparece más habitual de lo que debería: consumos que sorprenden. El ahorro esperado no se materializa, o tarda mucho más en verse. A veces el cliente ha hecho la sustitución con unas expectativas de ahorro que venían de comparativas genéricas, sin tener en cuenta las condiciones de su instalación existente. Pero otras veces, el sistema no está rindiendo como debería porque hay algo en la instalación que lo está penalizando.

Recuerdo un caso en el que fuimos a revisar la instalación donde el depósito de inercia estaba mal dimensionado para el caudal de la bomba. El sistema hacía ciclos cortos, arrancaba y paraba con demasiada frecuencia, y eso penalizaba el COP directamente. El calor que producía se disipaba antes de llegar a aprovecharse bien.

Tienes que tener en cuenta que una bomba de calor con ciclos cortos y paradas frecuentes no rinde bien. No es lo mismo que una caldera, que puede modular o apagar sin mayor consecuencia. Aquí cada arranque tiene un coste energético.

También el tema de las pérdidas en las conducciones del circuito primario. Si el circuito tiene tramos sin aislar, que en instalaciones antiguas es más habitual de lo que parece, la penalización es mayor que con caldera porque la bomba trabaja a temperaturas más bajas y el diferencial con el ambiente importa más.

Cómo lo resuelvo en obra

Lo primero que reviso antes de dar por cerrada cualquier sustitución es el equilibrado hidráulico. No solo que las válvulas estén abiertas, sino que el circuito esté repartiendo caudal de forma equilibrada entre todos los radiadores. Con temperatura alta, los desequilibrios se compensan parcialmente, con baja temperatura, no.

La curva de calefacción de la bomba hay que configurarla bien. No vale dejarlo en los valores por defecto. Cada instalación tiene sus condiciones: orientación, aislamiento, perfil de uso, etc.  La curva tiene que ajustarse a esa realidad. Yo siempre hago un seguimiento mínimo de los primeros días de frío para afinar. Si no hay seguimiento, es difícil detectar que algo no funciona hasta que el cliente llama.

comparativa de sustituir caldera por bomba de calor

El depósito de inercia, cuando es necesario, tiene que estar bien dimensionado. No es un elemento que se pone por cumplir. Si el volumen hidráulico del circuito no es suficiente para la potencia de la bomba, los ciclos cortos van a aparecer. Hay que calcularlo, no estimarlo.

Las pérdidas del circuito hay que resolverlas antes de la puesta en marcha, no después. Un purgado completo del sistema, revisar que no haya fugas de aire y comprobar el estado de las válvulas de los radiadores. Son pasos que en sustituciones de caldera a veces se abrevian porque la instalación parece correcta. Con aerotermia, esos pequeños problemas se amplifican.

El R290 como aliado en este tipo de instalaciones

Cada vez hay más bombas de calor que funcionan con R290 (propano) en el mercado. Para este tipo de sustituciones en instalaciones existentes con radiadores empiezan a tener sentido. El R290 permite trabajar con temperaturas de impulsión más altas que el R32 en condiciones exteriores desfavorables. Eso es relevante cuando la instalación existente tiene radiadores que necesitan 55-60°C para cubrir la demanda en los días más fríos, y la bomba tiene que llegar ahí sin sacrificar demasiada eficiencia.

He instalado ya bastantes equipos con R290 en sustituciones que con R32 habrían requerido más ajustes o haber sobredimensionado la potencia de la bomba. El rendimiento en condiciones de baja temperatura exterior y alta temperatura de impulsión es mejor. Tampoco es que sea pura magia, pero es una diferencia que se nota en instalaciones donde el margen es estrecho.

Tienes que tener en cuenta las implicaciones de instalación del R290, que tiene sus requisitos específicos, pero eso ya da para otro artículo.

Lo que me llevo de todo esto

La sustitución de caldera por aerotermia con radiadores existentes es viable. He hecho muchas y funciona bien cuando se hace con criterio. Pero hay una diferencia importante entre hacer una sustitución técnicamente correcta y hacer una sustitución que va a funcionar bien en el día a día del cliente.

Los problemas que he descrito no son fallos de diseño, son situaciones que aparecen cuando un circuito que llevaba años funcionando en un régimen pasa a trabajar en otro. La instalación tiene memoria, por así decirlo, y hay que leerla.

El seguimiento en los primeros días de frío, el ajuste de la curva, el equilibrado hidráulico bien hecho y un depósito de inercia con el volumen correcto son la diferencia entre una instalación que funciona y una donde el cliente llama a los dos meses diciendo que algo no está bien.