Aerotermia en obra nueva o reforma: cuando el contexto lo cambia todo

Iván Bordonado

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julio 29, 2026
8 min

Hay instaladores que trabajan aerotermia en obra nueva y en reforma con el mismo esquema mental, la misma lógica de diseño y, en ocasiones, hasta la misma selección de equipo. No es que estén equivocados en los fundamentos: la tecnología es la misma, los sistemas hidráulicos son los mismos y muchos de los criterios de dimensionamiento se comparten. El problema es que los condicionantes que rodean la instalación son completamente distintos en uno y otro contexto y aplicar el mismo enfoque a ambos lleva a tomar decisiones en obra que luego son difíciles de revertir.

No se trata de que uno sea más difícil que el otro, la obra nueva tiene sus trampas y la reforma, las suyas propias. Entender cuáles son en cada caso es lo que permite llegar preparado en lugar de improvisar cuando el problema ya está encima.

Los condicionantes de obra nueva: lo que la libertad de diseño permite y exige

Obra nueva parte de una ventaja que en reforma no existe: se puede diseñar bien desde el principio. La ubicación de la unidad exterior, el cuarto de instalaciones, el recorrido de tuberías, la posición del depósito de inercia o de ACS, la distribución del circuito hidráulico; todo eso puede planificarse antes de que haya una sola pared levantada. Ese margen tiene un valor enorme. El problema es que ese margen tiene que usarse antes de que empiece la ejecución, no durante.

En obra nueva tienes algo que en reforma no tienes. Puedes diseñar bien desde el principio. Eso debería simplificar las cosas y a veces lo hace. Luego llegas a las obras y te encuentras con que esa libertad se desperdicia porque las decisiones técnicas llegan tarde. El caso más habitual es el cuarto de instalaciones. En fase de diseño nadie lo ha pensado en detalle, y cuando llegas a obra en una fase avanzada, la estructura ya está ejecutada, los tabiques levantados, y el espacio que necesitas no existe. O es enorme pero está en un sitio que complica todo, o sencillamente las paredes no están preparadas para soportar el peso de los elementos que se deben colgar.

Lo otro que he visto repetirse es la coordinación entre oficios. En obra nueva hay electricista, fontanero, yesero, carpintero, todos en el mismo espacio y con sus propios plazos. El problema no es que haya mucha gente: es que nadie coordina a quién le toca pasar primero. Recuerdo alguna llamada del responsable de instalación para decirme que el espacio para las tuberías de aerotermia estaban ocupadas por instalación eléctrica o por la distribución de fontanería. El proyecto, que sobre el papel estaba bien planteado, se va desvirtuando decisión a decisión, cada una tomada con criterio propio pero sin mirar el conjunto.

– Luis Quesada, técnico de campo, Grupo Aplus

La coordinación con el promotor o con la dirección facultativa en la fase previa es, en obra nueva, un requisito que no se puede delegar. El instalador que llega solo con su parte y no entra en la conversación global del proyecto acaba adaptando su instalación a lo que dejaron los demás. Esa adaptación en fase de ejecución tiene un coste que no siempre está en el presupuesto.

Hay también decisiones de diseño que en obra nueva se toman sin suficiente información sobre el uso de la vivienda. La orientación, el tipo de acristalamiento, el perfil de ocupación previsto o los sistemas de control de zona son variables que condicionan el dimensionamiento y la configuración del equipo, y que en muchos proyectos de obra nueva se resuelven con valores estándar porque el cliente todavía no ha definido esos detalles. El resultado es una instalación correcta para condiciones estándar que en la realidad puede quedar corta o sobredimensionada en zonas concretas.

Los condicionantes de reforma: las limitaciones reales y cómo trabajar con ellas

En reforma no hay margen de maniobra antes de la ejecución. Cada decisión técnica tiene que negociar con lo que ya existe: la estructura, los acabados, el circuito hidráulico, las expectativas del cliente. Eso cambia completamente la lógica del proyecto.

En reforma el punto de partida es distinto. No diseñas desde cero: trabajas con lo que hay. Y lo que hay muchas veces condiciona el proyecto más de lo que el cliente espera y más de lo que algunos instaladores quieren asumir. He visto instalaciones de aerotermia en reforma donde se aplicó exactamente el mismo criterio que en obra nueva. Mismo esquema hidráulico, misma selección de equipo, misma lógica de distribución. Los problemas llegaron porque nadie había revisado si los radiadores existentes eran compatibles con las temperaturas de trabajo de la bomba de calor, si había espacio físico para colocar la unidad exterior donde el proyecto la situaba, o si la distribución de la vivienda permitía el recorrido de tuberías sin afectar acabados que el cliente no quería tocar.

Una cosa es la teoría, otra ponerse manos a la obra. En reforma, la visita técnica previa no es un trámite, es donde se decide si el proyecto es viable tal como está planteado o hay que redefinirlo. He entrado a viviendas donde la aerotermia tenía todo el sentido del mundo energéticamente, pero la ejecución iba a ser tan compleja, tan invasiva o tan cara que el resultado final no compensaba. Eso hay que decírselo al cliente antes de empezar, no a mitad de obra.

– Luis Quesada, técnico de campo, Grupo Aplus

La compatibilidad del sistema emisor existente es el primer condicionante que hay que resolver en reforma. Si la vivienda tiene radiadores, la pregunta no es si la bomba de calor puede trabajar con ellos en abstracto sino si esos radiadores concretos, en ese estado y con esa superficie, pueden emitir la potencia necesaria a las temperaturas de impulsión con las que la bomba va a trabajar eficientemente. Eso requiere datos reales del circuito, no estimaciones, y en muchos casos requiere visitar el espacio y medir.

La ubicación de la unidad exterior en reforma es otro punto crítico que no siempre tiene solución sencilla. En obra nueva el espacio para la unidad exterior se reserva en proyecto. En reforma hay que encontrarlo entre lo que ya existe. Patios interiores con restricciones de ruido, fachadas con normativa de imagen, azoteas con acceso complicado o plantas bajas donde la instalación exterior es inviable por seguridad. Cada uno de esos escenarios modifica el recorrido de tuberías, la longitud del circuito frigorífico y, en algunos casos, la selección del equipo.

Decisiones clave que cambian según el contexto

La selección del equipo es una de las decisiones que más varía entre obra nueva y reforma, aunque no siempre se trate así. En obra nueva con un sistema emisor diseñado para trabajar a baja temperatura (suelo radiante, fancoils) el equipo puede operar en su rango óptimo de forma continua. En reforma con radiadores existentes de baja superficie el equipo puede verse forzado a trabajar con temperaturas de impulsión más altas durante los días fríos, lo que afecta al COP y al consumo. Eso puede justificar elegir un equipo con mejor comportamiento a alta temperatura de impulsión aunque su COP nominal en condiciones ideales no sea el más alto del catálogo.

El dimensionamiento del depósito de inercia también responde a lógicas distintas. En obra nueva, donde el circuito está diseñado con el volumen hidráulico adecuado, el depósito de inercia puede no ser estrictamente necesario en todos los casos. En reforma con circuitos arrendados de volumen irregular o con distribuciones que generan desequilibrios, el depósito de inercia cumple una función amortiguadora que protege al equipo de ciclos cortos y mejora el comportamiento del sistema. No es un elemento que se ponga siempre por precaución: es una decisión que depende del circuito real.

Montaje de sala de maquinas en obra nueva

Explicar al cliente cómo va a funcionar el sistema antes de instalar es, en reforma, una variable técnica más. El cliente que reforma tiene una referencia: cómo funcionaba el sistema anterior. Si la caldera calentaba en cuarenta minutos y la bomba de calor tarda dos horas en recuperar temperatura desde frío, eso no es un defecto de la instalación. Es una característica del sistema que hay que explicar antes de instalar, no después de recibir la llamada.

Cuándo un proyecto de reforma es demasiado complejo para ser rentable

No todos los proyectos de reforma son viables técnicamente y no todos los que son viables son rentables para el cliente. Hay casos donde la aerotermia tiene todo el sentido desde el punto de vista energético pero donde la ejecución es tan compleja o tan invasiva que el coste total no justifica la inversión frente a otras alternativas. Saber identificar esos casos antes de hacer el presupuesto es parte del trabajo.

Los indicadores habituales son varios. Radiadores existentes con superficie insuficiente que requieren sustitución parcial o total para que la bomba trabaje eficientemente, con el coste que eso implica en material y en obra. Circuito hidráulico muy antiguo con tuberías en estado dudoso que, al trabajar a mayor caudal o con presiones distintas, pueden dar problemas que no aparecían con la caldera. Ubicación de la unidad exterior que obliga a recorridos de tubería excesivos o a obras civiles que el cliente no tiene contempladas. Distribución de la vivienda que no permite el paso de tuberías sin intervenir en acabados que el cliente no quiere tocar.

Cuando varios de esos factores coinciden, la conversación con el cliente tiene que ser clara sobre lo que implica el proyecto real, no solo el proyecto ideal. Eso a veces significa perder una venta. Pero significa también no entrar en una obra que va a generar problemas, reclamaciones y un cliente insatisfecho. A largo plazo, esa decisión suele ser la correcta.