«El equipo no calienta como debería.» Ya sabes cómo suena esa llamada.
El problema es que esa frase puede deberse a tres situaciones completamente distintas: algo mal configurado, algo mal instalado, o unas expectativas del cliente que no cuadran con cómo funciona una bomba de calor. Si vas a la instalación sin saber por dónde empezar puedes perder horas moviéndote en la dirección equivocada.
He tenido suficientes llamadas de este tipo como para tener claro que el orden en el que preguntas y compruebas las cosas importa mucho. No es lo mismo encontrar el problema en diez minutos que dar vueltas durante dos horas.
Primero: encuadra el problema antes de ir
Antes de desplazarte hay preguntas que ya te orientan. ¿Cuándo instalaste el equipo? ¿Ha funcionado bien alguna vez o lleva mal desde el principio? ¿La sensación de falta de calor es en toda la vivienda, o en un lugar puntual? ¿Tarda mucho respecto a qué? ¿Con qué estás comparando? El cliente nota que no llega a temperatura, o que tarda mucho, o que consume más de lo esperado, pero, ¿en base a qué? Diagnosticar bien no es saber más, es empezar por donde toca.
Las respuestas te separan en dos grupos. Equipo que nunca ha funcionado bien desde la instalación. Aquí el foco va a la configuración, instalación y diseño. Algo estaba mal desde el principio. Equipo que sí funcionaba bien y ha empeorado. Aquí el foco cambia: mantenimiento, cambio de condiciones, modificación de parámetros, o simplemente que es la primera ola de frío contundente del año.
Tener eso claro antes de salir ya te ahorra margen de error.
Dónde suele estar el problema
En mi experiencia, los problemas de rendimiento en aerotermia caen en una de estas tres categorías. No siempre es una sola, pero empezar por aquí ordena el diagnóstico.
- Configuración incorrecta: la más frecuente y la más fácil de resolver si la detectas. En algunas consultas simplemente el problema era la curva de calefacción mal configurada, no había nada roto ni mal instalado. El equipo funcionaba perfectamente dentro de sus parámetros. El instalador anterior (o el propio cliente) había tocado algo sin entender cómo afectaba. Una bomba de calor no funciona como una caldera. Cuando alguien entra al menú con esa mentalidad (quiero calor rápido, subo la temperatura de impulsión) puede desregular todo el sistema. En Grupo Aplus hemos revisado varias instalaciones con curvas de calefacción tan mal ajustadas que el sistema entraba y salía constantemente, con ciclos cortos que no servían para nada.
- Problema de instalación: desequilibrios hidráulicos, caudales incorrectos, longitudes de circuito que no están equilibradas. El agua va por donde menos resistencia encuentra. Si los circuitos no están equilibrados hay zonas que reciben mucho caudal y otras que no reciben casi nada. Puedes tener un equipo que funciona perfectamente en los parámetros de control, pero el confort no llega donde tiene que llegar. La máquina funciona bien, pero en la zona donde más tiempo pasan los clientes no se está a gusto. He diagnosticado casos donde el rendimiento bajo se explicaba exactamente por esto: desequilibrio hidráulico no detectado en la puesta en marcha. No había nada que reparar, había que equilibrar.
- Expectativas incorrectas o condiciones externas: esto cuesta más de explicar al cliente, pero hay que hacerlo. Una bomba de calor a -3°C no da lo mismo que a 7°C. Si el cliente ha pasado el primer invierno con el equipo y coincide con temperaturas extremas, puede percibir bajo rendimiento cuando el equipo está funcionando exactamente como debe. Hace unas semanas nos llamaron para revisar una instalación que no habíamos hecho nosotros y el diagnóstico era ese: temperatura exterior extrema y expectativas que no se habían calibrado bien desde el principio. El cliente no sabía qué esperar. Eso es en parte responsabilidad nuestra al entregar la instalación.
Checklist de campo: qué verificar y en qué orden
Cuando llegas a la instalación, este es el orden que sigo.
Paso 1: revisa los datos del equipo antes de tocar nada.
Temperatura de impulsión y retorno, temperatura exterior en ese momento, COP que está mostrando el equipo, horas de funcionamiento acumuladas y alarmas activas o historial de alarmas. Con eso ya tienes una imagen de cómo está trabajando el equipo antes de hacer ninguna valoración.
Paso 2: comprueba la configuración.
Curva de calefacción: ¿está ajustada para las condiciones de la vivienda? Temperatura de consigna de calefacción. Temperatura de consigna del acumulador de ACS si lo hay. Modo de operación: ¿está en calefacción, en automático, en algún modo especial que alguien activó? Aquí hay algo que no hay que pasar por alto: los termostatos que actúan como sondas de ambiente.
He encontrado termostatos dentro de cajones, detrás de cuadros, tapados por muebles. El cliente los escondió por cuestiones estéticas y el sistema está leyendo una temperatura que no corresponde al ambiente real de la habitación. El equipo cree que ya ha llegado a consigna cuando la habitación sigue fría.
Paso 3: revisa el circuito hidráulico.
Caudal total del sistema: ¿está dentro del rango que necesita el equipo? Diferencial de temperatura entre impulsión y retorno: si es muy pequeño, el caudal es excesivo; si es muy grande, el caudal es insuficiente. Si tienes varios circuitos comprueba si todos están recibiendo caudal. Un circuito cerrado o mal equilibrado puede explicar zonas frías aunque el equipo esté bien.
Paso 4: comprueba el estado del equipo.
Filtros de aire de la unidad exterior. Estado de la batería exterior: suciedad, obstrucciones, presencia de hielo fuera de ciclo de desescarche. Niveles de presión del circuito frigorífico si tienes medios para comprobarlo.
Paso 5: habla con el cliente antes de concluir.
¿Cuándo empezó a notar el problema? ¿Ha cambiado algo en la casa, una reforma, mobiliario nuevo, hábitos de uso? ¿Ha tocado algún parámetro del sistema? ¿Cuáles son sus expectativas de temperatura y tiempo de calentamiento? Esto último importa más de lo que parece. A veces el diagnóstico técnico es correcto y el problema es que el cliente espera algo que el sistema nunca iba a dar.
Cómo distinguir un problema de instalación de uno de diseño
Hay una gran diferencia entre los dos que tiene implicaciones prácticas importantes.
Un problema de instalación es algo que se ejecutó mal: un circuito no equilibrado, un caudal incorrecto, una sonda mal ubicada. Se puede corregir sin rediseñar con mayor o menor impacto en función del problema a resolver.
Un problema de diseño es que el sistema se planificó mal desde el origen: potencia insuficiente para la demanda de la vivienda, emisores que no son adecuados para las temperaturas de trabajo de la bomba de calor, un acumulador de inercia pequeño para la demanda del sistema. La señal de que puede ser un problema de diseño: el sistema funciona bien técnicamente (los parámetros son correctos, el circuito está equilibrado) pero no puede satisfacer la demanda de la vivienda en condiciones de diseño. Tienes que tener en cuenta que esto ocurre más de lo que debería, especialmente en rehabilitaciones donde el cálculo previo fue optimista.
Si llegas a esa conclusión, la conversación con el cliente cambia completamente. La solución suele pasar por sustituir o cambiar parte de la instalación. Suele ser más costosa y compleja.
Cuándo el problema no es tuyo
A veces el diagnóstico te lleva a confirmar que el sistema está correcto y el problema es otro: las expectativas del cliente, un uso inadecuado del sistema, o condiciones externas que no se explicaron bien.
El equipo está funcionando dentro de los parámetros correctos. Lo que ocurre es que con -3°C exteriores, el sistema trabaja al límite de su capacidad de diseño. Esto es lo que el equipo puede dar en estas condiciones.
En esos casos hay que decirlo con claridad, con los datos delante.
Explicar qué está haciendo el equipo, por qué lo hace así y qué puede dar en esas condiciones. Es mucho más útil que volver a revisar cosas que ya están bien. Y es parte de hacer bien el servicio de postventa.
Un desequilibrio hidráulico no siempre avisa con una alarma: a veces se manifiesta como una casa que enfría pero no da confort, y conviene tenerlo presente en el diagnóstico.
Y si el patrón que ves en la zona es siempre el mismo (una sola estancia que nunca llega a consigna aunque el resto de la vivienda funcione bien), merece la pena revisar el clásico de postventa: una zona que no alcanza la consigna, donde se desarrolla ese caso concreto con más detalle.
Buena parte de estos problemas de rendimiento se evitan en origen si la puesta en marcha se hace con el ajuste que separa una instalación correcta de una excelente: muchos de los desajustes que aquí tratamos como diagnóstico son, en origen, cosas que no se dejaron bien cerradas en ese momento.